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Desarrollo SaaS

El demo lo arma cualquiera.
Lo difícil es todo lo que pasa después del registro.

Las pantallas que ve el usuario son como un tercio de un producto SaaS. El resto es la facturación que aguanta los casos raros, los datos de cada cliente bien separados, un onboarding que lleve a la persona hasta el primer resultado útil, y un panel para que puedas operar sin llamar a un programador. Eso también lo construimos.

12-16 sem. a una primera versión con clientes
Horario central tu jornada y la nuestra coinciden
Stack común TypeScript · Next.js · Postgres · Stripe
100% el código y las cuentas son tuyas
Lo que un SaaS necesita de verdad

Las partes que aparecen más tarde de lo que uno cree.

Arquitectura multi-inquilino

Un solo código, muchos clientes, y ninguno viendo los datos de otro. Esta decisión se toma en la primera semana y sale carísimo revertirla en el mes diez, así que se toma con calma.

Facturación por suscripción

No es solo cobrar una tarjeta. Es el cambio de plan a mitad de mes, el prorrateo, el pago que falla y sus reintentos, las cancelaciones, los reembolsos, los impuestos, y qué ve el cliente cuando algo de eso se rompe.

Onboarding que activa

Registrar a alguien es fácil. Llevarlo hasta el momento en que el producto le resulta obviamente útil es el número que decide si sigue pagando en el mes tres.

Roles y permisos

Apenas tu cliente es un equipo y no una persona, necesitás dueños, administradores y miembros con distintos derechos. Meter esto después es de las reescrituras más dolorosas que hay.

El lado administrativo

Buscar una cuenta, extender una prueba, devolver un cobro, entender por qué un cliente dice que no le funciona. Sin esto, cada consulta de soporte se convierte en una tarea para un programador.

La seguridad que te van a preguntar

La primera vez que le vendés a una empresa con proceso de compras, llega el cuestionario. Registro de auditoría, cifrado, control de acceso y borrado de datos salen mucho más baratos si vienen de fábrica.

Cuál de los dos estás construyendo

Un producto que vendés, o una herramienta que usás.

Se habla de los dos como si fueran el mismo trabajo, y no lo son. Distinguirlo el primer día ahorra bastante plata.

Un producto SaaS es algo por lo que otras empresas te pagan mes a mes. Tiene muchos clientes cuyos datos nunca se pueden tocar entre sí, planes y límites, registro sin intervención tuya, facturación que corre sola y una superficie de soporte. Tus clientes son desconocidos, así que el software tiene que sobrevivir a que hagan cosas inesperadas.

El software a medida es una herramienta con la que funciona tu propia empresa. Una sola organización, usuarios conocidos, un flujo que vos controlás. Puede ser más rústico en los bordes porque quien lo usa trabaja con vos y se le puede enseñar.

Las mismas tecnologías, prioridades muy distintas. Si lo tuyo es una herramienta interna, empezá por software personalizado, y va a costar menos porque casi todo lo de esta página no lo necesitás.

Si no tenés claro cuál de los dos estás describiendo, es un lugar normal donde estar. Contalo en voz alta en una llamada y en pocos minutos se aclara.

Cómo va

De una idea a usuarios que pagan.

01

Recortar el alcance

Casi toda primera versión carga tres o cuatro funciones que parecen imprescindibles y resulta que no lo eran. Buscamos el único flujo por el que alguien pagaría, y lo demás espera.

02

Definir las bases

Modelo de inquilinos, autenticación, proveedor de cobros, estructura de datos. Decisiones aburridas que hoy son baratas y muy caras de cambiar cuando ya tenés clientes adentro.

03

Construir en tramos de dos semanas

Ves software funcionando cada dos semanas, no una demo al final de seis meses. Si el plan tiene que cambiar, cambia en un punto de control y no a mitad de vuelo.

04

Lanzar y mirar los números

Los registros importan menos que la activación y la retención del segundo mes. Eso se mide desde el principio, para que sepas qué está fallando por datos y no por corazonada.

Con franqueza

Cuándo construir un SaaS es mala idea.

Preferimos decirlo antes de un proyecto y no durante.

Pensalo dos veces si:

  • Todavía no tenés cómo llegar a los clientes. La distribución mata más productos SaaS que la calidad del código
  • La idea solo funciona si una empresa grande no la agrega como función, y agregarla les tomaría un trimestre
  • Lo necesitás vivo en cuatro semanas. Un producto real con cobros y multi-inquilino no comprime tanto, y la versión que sí lo hace hay que rehacerla
  • Lo que de verdad necesitás es una herramienta interna, y llamarla SaaS solo agrega costo sin retorno

Es buen momento cuando:

  • Ya hay gente pidiéndotelo, ojalá gente que te pagó por la versión manual
  • Conocés el flujo a fondo porque lo viviste, que es de donde sale el SaaS que dura
  • Podés atender personalmente a los primeros clientes mientras el producto todavía está tosco

Rechazamos trabajo que cae en la primera lista. Un producto que nadie compra nos deja peor que un proyecto que nunca empezamos.

Por ciudad e industria

Para quién construimos productos SaaS.

Trabajamos con empresas de Estados Unidos de forma remota desde Costa Rica, en horario central, así que tu jornada y la nuestra coinciden. Estas 125 páginas entran en detalle sobre cómo se ve construir un producto por suscripción para una industria en una ciudad específica.

Salt Lake City, UT

Preguntas frecuentes

Lo que más nos preguntan.

¿Cuánto tarda en haber algo real?

Una primera versión con un flujo central, registro y cobros suele tomar de 12 a 16 semanas. Productos con varios tipos de usuario, permisos complejos o muchas integraciones toman más. Ves software funcionando cada dos semanas, así que nunca estás esperando hasta el final para saber cómo va.

¿De quién es el código y la infraestructura?

Tuyos, desde el primer commit. Tu repositorio, tus cuentas de nube, tu cuenta de Stripe. Sin marcos propietarios y sin cláusulas que te dejen amarrado. Si después llevás el trabajo a un equipo interno, va con documentación, guías de despliegue y notas de arquitectura.

¿Pueden retomar un producto que empezó otro equipo?

Seguido, sí. Empezamos con una revisión corta del código y te decimos con franqueza si conviene seguir sobre eso o si las bases te van a seguir costando. A veces la respuesta es que rehacer una parte sale más barato que pelear con la estructura actual, y preferimos decirlo temprano.

¿Qué pasa después del lanzamiento?

Los primeros meses son donde más se aprende, así que varios clientes mantienen un servicio mensual para correcciones, monitoreo y las mejoras chicas que salen del uso real. Las funciones grandes se cotizan aparte. También podés llevarlo a un equipo interno cuando quieras.

¿Trabajan con nuestros programadores internos?

Sí. Podemos llevar todo el desarrollo, reforzar a tu equipo en una etapa, o entregarte el proyecto después de la primera versión. Lo que mejor funciona es tratarnos como una extensión temporal del equipo y no como un proveedor detrás de una pared.

¿Por qué nearshore y no una agencia en Estados Unidos?

Costa Rica está en horario central, así que coincidimos con toda tu jornada y no te quedás esperando respuestas de un día para otro. Comparado con equipos a varias zonas horarias de distancia, esa diferencia se nota en qué tan rápido se toman las decisiones.

¿Tenés un producto en mente?

Contanos qué hace y quién paga por él. Si construirlo no es el movimiento correcto en este momento, te lo decimos en la llamada.